lunes, 31 de enero de 2011

(XXXIV) Dichosa rutina.

    A la tarde llamé a Mery para apuntar los deberes que habían mandado, y al parecer seguía atascada mi capacidad de fingir entusiasmo, por lo que se percató de mi malestar pero lo justifiqué con el resfriado. Al rato colgué y me fui a mi habitación para hacer lo que acababa de anotar. Hacía bastante frio, por lo que me metí en la cama cuando lo único que me quedaba era leer. Mi madre no quiso llamarme para cenar, y a las tres de la madrugada desperté con algunos folios arrugados a mi alrededor. Los recogí y estiré, e hice la  maleta para luego ponerme a dibujar, tras tantas horas dormidas ése dia dudaba poder volverme a dormir.
    Y así fue, no lo conseguí de nuevo, por lo que no fue más que una larga noche, con el estómago vacío y la cabeza llena de dudas. A las siete me vestí y bajé, como la que se acaba de despertar, acabé viendo ''bob esponja'' mientras mi padre se preparaba. Volvió a hacerse todo demasiado lento, mas mi reloj comenzaba a caerme mal...era realmente frustrante no poder concentrarme en las explicaciones del profesor, pero sí tener que ''prestar atención''.
    Durante la clase de inglés descubrí que a penas quedaba rastro de la marca de mi brazo. Al llegar a casa busqué la figura de cristal y encontré tan solo una bolita de a penas dos centímetros de diámetro, que por uno de mis impulsos, acabó atravesando mi garganta. Caí tal cual estaba al suelo, y vi desfilar ante mis ojos cada uno de los sueños que había tenido en padded jail, hasta pararme en uno nuevo, en la que permaneció vacía un rato hasta que apareció Haylice. Tuve que despertar, traida a la realidad por el incesante sonido del teléfono móvil.
    Me levanté como pude y descolgué medio dormida.
-¿Sí?
-¿Puedes salir?
-¿Salir?¿Dónde?
-Asómate.-dijo mientras colgaba.
Me asomé a la terraza y allí estaba, al pie de mi casa, con el movil en la mano. Mis padres ya habían salido de casa, como todos los miércoles, por lo que volví a entrar y le dí al portero para que subiese.
-¿Y bien?¿A qué debo tu presencia?
Me cogió el brazo y levantó la manga dejando ver la marca de mi mano, por un momento pensé que sería eso, pero recordé que era ahí donde había tenido la línea.
-No queda a penas nada...
-¿Y la tuya?
-Mira-Dijo pasándose la camiseta por encima de los hombros, ya no era tan sólo una línea, ahora decenas de ramificaciones salían de ella terminando cada una en un pequeño puntito.
-Dios...-rocé uno de ellos y a mi contacto comenzaron a moverse, mientras la piel de su espalda ondeaba sobremanera, lo que me hizo retirar la mano.
-¿Se...se ha movido?
-Éso parece, ¿duele?
-Mmmno, si lo he notado por el movimiento...
-¿A qué crees que se debe este cambio?
-No lo sé...
-Oye, supongo que te acordarás de la figura de ''cristal'' que encontré
-Sí
-Bueno, pues...el caso es que...ahoraestáenmiestómago-Dije lo más rápido que pude por si había suerte.
-¡¿Qué? o sea...¿cómo?!
-Es una larga historia, la cosa es que me la tragué, caí al suelo, entré en padded jail, y justo cuando apareciste tú desperté a causa del móvil.
-En fin...si notas cualquier cambio avisa, y sigue comunicándome los sueños en padded jail ¿vale?
-Eh, sí sí. Bueno ya que estás aquí ¿quieres tomar algo?
-No gracias, pero si no tienes ningún exámen ni nada que hacer podríamos aprovechar y...
-Esta vez no caeré, no voy a pensar mal.
-Jop, dar una vuelta entonces.
-Jaja vale.
    Salimos y estuvimos paseando hasta que calculé que mis padres estarían al llegar. No me dí cuenta de lo mucho que me dolía la cabeza hasta que me senté al volver a casa y se me pasó un poco. Pero lo atribuí a los últimos coletazos del  resfriado.
    Los siguientes dias se podrían resumir en fuego, hielo, agua y cristal. que fueron los ocupantes de padded jail uno cada noche. Pudieron pasar semanas sin ninguna novedad más que los sueños en padded jail, los primeros días después de su visita noté cómo su caracter se estaba agriando, pero a pesar de que no pareció mejorar no volví a fijarme en ello.
    Por lo que mi vida comenzó a llenarse de indiferencia, asemejándose unos días a otros, como siempre, con pocas ocupaciones y mucho tiempo para pensar, aunque al poco aprendí a no utilizarlo en ello. Comencé a aclararme, Amy ya no resultaba ningún tipo de confusión, tampoco sentía nada ''grave'' hacia Haylice, pero cada vez adoptábamos más hábitos de pareja, por lo que sólo me dejaba llevar. Pasé así casi tres semanas, se hicieron largas pero no demasiado, prestando más atención a mis estudios mi vida parecía llevar un ritmo totalmente normal, exceptuando las múltiples apariciones en padded jail.


Bueeeeno, pues tenía varías ideas para el futuro pero he ido descartando y entre las que no me gustan y las que no encajan me he quedado como antes vv'' así que los caps tendrán que ser más cortos un tiempo, no sé xD

martes, 25 de enero de 2011

(XXXIII) Sólo tú.

Era tanto el miedo a esas palabras, deseé con todas mis fuerzas que al girarme aún no hubiese montado en el autobús, y aun a sabiendas de que ni siquiera permanecería a mi vista me giré al menos para verle alejarse, y lo único que se alejaba era el bus, que desaparecía de mi campo de visión tapado por su codo.
-Haylice...
-Oye, yo...lo siento, no pensé que fuese a afectarte así...
-Yo tampoco lo sabía, no te disculpes, es lo que me faltaba.
-¿Quieres que lo hablemos?-Dijo mientras cambiaba el rumbo hacia el parque.
-Por favor...
    Acabamos sentados en el césped, vegetal que ahora tenía un gran significado para mí. A los cinco minutos de no decir nada recordé que mi madre estaría esperándome, por lo que la llamé al móvil.
-¿sí?
-Em...mamá, estoy con Haylice que hemos salido un poco tarde y ha perdido el bus, ahora subo.
-Bueno, vale, de todos modos íbamos a esperar a tu padre para almorzar.
-Gracias, chao.

-¿Quieres que hablemos entonces?
-Sí....bueno, no lo sé, todo se torna tan confuso que en realidad lo único que necesito es...
-Es...
-A tí-dije tras tragar saliva, y tomándomelo como un juramento a mí misma continué-te quiero.
    Se acercó a mí y me rodeó con sus brazos, tardamos un poco en acostumbrarnos a la temperatura del otro, pero no demasiado, besó el resto de lo que había sido un intento fallido por contener las lágrimas y ayudándome a levantarme dijo:
-Vamos, que tu madre se va a preocupar.
-Pero tu autobus...
-Bah, ya le tiene que quedar poco al siguiente.
Y así fue, cuando comenzamos a volver hacia la parada otro comenzó a acercarse. Se montó en él tras un leve beso, esta vez sin decir nada, y yo inicié mi camino a casa. Cuando entré en la calle mi padre estaba llegando y me subí en el coche para hacer con él, el poco camino que quedaba.
    Entramos los dos juntos a casa y tras los saludos de todas las llegadas comenzamos a almorzar. Al parecer ese dia fingir felicidad ante la familia se me había atravesado, y mi madre me notó la pesadez de mi sonrisa de plástico.(me he acordado xD)
    Antes de dirigirse a su habitación, justo al terminar la comida, me preguntó.
-¿Oye estás bien?
-Sep...
-¿Te ha dejado?
-No mamá, ni piensa hacerlo-contesté cortante y me fui.
Me sentó mal la pregunta formulada tan a la ligera, como si Haylice fuese el núcleo de mi felicidad, aunque para qué engañarme, sí que lo era. Me hacía depender de él, pero era tan agradable...como cuando veías volver a tu padre del trabajo, con un regalo para tí, Haylice traía consigo mi felicidad.
No quise pensar mucho más, y me puse a estudiar, ni siquiera las matemáticas entraban ésa tarde en mi desorientada cabecita. A la hora de intentar entender algo dejé el folio, cogí la guitarra de mi padre y me senté en la cama.
    A lo máximo que llegaba con mi torpeza era al punteo y algún que otro acorde, por lo que me entretuve en sacar canciones a oido, y a mi manera. Con la fragilidad que caracterizaba mi piel acabaron doliéndome los dedos a la media hora, y con la guitarra aún en el regazo acabé cantando, tú, sólo tú, de calle parís  que me recordaba a Haylice, tenía el afilador del difumino (viene a ser como una cuchilla) al lado, y acabé arañándome un ''only you''  bajo el pulgar.
    Cuan malo es el aburrimiento con objetos punzantes cerca y cosas sobre las que reflexionar. A los pocos minutos dejó de escocer, por lo que me bajé la manga de la camiseta y me dispuse a merendar, estábamos a 10ºC y yo iba, como acabo de mencionar, en camiseta sin ningún tipo de abrigo, y para colmo, se me ocurrió merendar leche, por supuesto fría.
    Yo, y mi inteligencia amanecimos resfriados al día siguiente, me levanté a tiritones y conforme bajé mi madre me hizo volver a subir, de camino a mi habitación vi mi reflejo en una ventana, y entendí su reacción. Profundas ojeras se incrustaban en mi piel, que había palidecido por completo, menos por cierta rojez acumulada en la punta de la nariz. Parecía un payaso muerto en toda regla. Pero al igual que olvidaba, cicatrizaba, y perdonaba, también me recuperaba pronto de las cosas, tanto física como emocionalmente. Y a las dos horas en la cama, el característico amarillo de mi piel retornó a ella. Pese a comprobar esto en el espejo, volví a meterme en la cama, si mi madre me veía así de bien me mandaría para el instituto, y en otro momento yo habría aceptado sin más, pero no quería tener que enfrentarme a las miradas de Haylice y Amy, y menos aún a la decepción de Mery si descubría el arañazo de mi mano, pues le dije que no volvería a hacerlo.
    Y pasé un par de horas más en la cama, cuando no aguantaba más, salí a despejarme, y ya era suficientemente tarde como para que mi madre no me dijese de ir al insti. No desayuné por la hora, y no almorcé con la excusa de que acabaría devolviendo todo lo que me echase a la boca, por lo que mi dia se basó en deambular de una esquina de mi habitación-en la que se encontraba la cama-y la opuesta-la mesilla.

lunes, 24 de enero de 2011

(XXXII) Estremecidos.

  es mi impresión...o he cambiado el modo de escribir? xDD

   La mañana avanzó lenta, muy lenta, cuando me aburría recoría la línea de mi brazo con los dedos a falta de un entretenimiento mejor. Así fueron también las demás mañanas, la monotonía que tomaron los días los hacía parecer fotocopias los unos de los otros. Era llegar al instituto, estremecerme, atender en clase, hablar con Haylice, y con las chicas de vez en cuando.     Amy no tardó en adentrarse en padded jail, la noche correspondiente al tercer día de clase, me dio un martillazo, que de no ser porque me ví romperme en pedacitos me habría resultado incluso cómico. Ésto no ayudó con los estremecimientos, y cada vez me costaba más mantener la compostura al llegar al instituto.
    El primer fin de semana posterior al comienzo del trimestre lo pasé ocupado, para no pensar, el viernes me fui a casa de Ana, donde acabamos conversando y tocando ella la guitarra, y yo la flauta, cosa que me hacia sentir muy inferior y muy torpe. El sábado por la mañana lo pasé dibujando casi entero, y por la tarde me fui con Aylín, que me presentó a Christal, con la que a penas pude hablar debido a su ''timidez''  me dió su msn y lo apunté. Al parecer daba un cambio tremendo cuando no hablaba cara a cara contigo, y quise comprobarlo.
    Y el domingo me encerré a estudiar, -estando aburrida al poco tiempo-, para no dejar que mi cabeza danzase de un tema a otro sin poder llevar yo sus riendas. Estudiar vino a significar escribir, en los márgenes de los apuntes ''inyecté'' un microrelato sobre sueños, y de puro aburrimiento acabé con la libreta de la lírica sobre la mesa, en la que me explayé intentando plasmar mi confusión sobre papel.
    La tarde la pasé hablando con Crhistal, Ana y Amy. En realidad mi objetivo era contactar con Haylice, pero  no estaba conectado. Tampoco pude hablar con  él a la mañana siguiente, ya que faltó al instituto, por lo que no pude informarle de que había soñado con padded jail, no me convenía que supiese de la existencia de ése sueño en concreto. En realidad no fue nada... pero era tanto el anhelo de que ese momento, echada en  los cojines, con Amy casi sobre mí. Tan grande el amor plasmado en los ojos de mi personaje, que casi llegué a creerlo.
    Sentada sola en clase, miraba el hueco en el que Haylice y yo solíamos sentarnos y me repetía continuamente''le quiero'' ya que el sueño me había hecho dudar de mis sentimientos hacia él, y hacia Amy, no pude mirarle a la cara durante toda la mañana, y en cuanto mi vista se desviaba hacía ella los ojos estaban a punto de desbordárseme diluidos entre lágrimas. Qué manejable y cambiante me sentía,si un sólo sueño me hacía dudar de esa manera no quería ni saber qué sería de mí cuando Haylice me dejara...
    Ésa idea rondó mi cabeza un buen rato, era cierto, nunca me había parado a pensar que estábamos durando bastante, para tratarse de mí, y el dolor que me produjo pensar en una posible ruptura me hizo aclararme un poco. Seguía ''amándole'' y aunque negásemos ser pareja, teníamos todos los derechos de una. Aun echando de menos a Haylice en ése preciso momento, aun queriendo estar con él durante...años, mi confusión hacia Amy no disminuía.
''Es sólo un sueño, para mañana no quedará ni un atisbo de esta...atracción'' intentaba convencerme de ello, ya había perdido práctica a éso de matar las emociones, gracias a que con Haylice no hacía falta; pero estaba segura de que lo conseguiría.
    Mientras tanto evitaba cualquier clase de contacto, en especial el visual ya que inexplicablemente era el que más me afectaba. Durante el recreo quiso preguntar sobre mi actitud distante, y colocando su barbilla en mi hombro susurró:
-¿Pasa algo?
-Mnno, sólo que no tengo ganas de hablar-dije conteniendo la respiración, con la esperanza de que su delicioso olor no inundase mi olfato.
-¿Y eso?
-No es nada, cosas con...¡Haylice!-Exclamé saltando del bordillo en el que estábamos sentadas y caminando hacia él.
-Holap.
-¿Cómo que holap?¿Por qué llegas ahora?
-Me quedé dormido y mi madre no quiso despertarme.
-Wo, por lo menos es compasiva, la mía me ha despertado a voces, diciendo que por qué había apagado el despertador jaja.
-¿Tú tampoco has dormido bien?
-Uff a penas dos horas.
-Pues ya somos dos.-Dicho esto tocó el timbre que nos hizo dirigirnos hacia la clase de sociales.
    La cual pasó bastante más rápido que las anteriores debido a la presencia de Haylice, con el que pude conversar durante los ratos desocupados, y que además era la excusa perfecta para mi distancia con las chicas.
   A la salida me dirigí a la parada del bus con él, aunque yo pensara subirme andando, y cuando éste se dejó ver tras la curba se levantó, e inclinándose hacia mí dejó que sus labios rozasen los míos durante a penas un segundo, susurrando tras ello: ''te quiero''
   Cada una de las letras de su frase se clavaron sobre mi corazón como punzantes agujas de hielo, la culpabilidad me arrolló y comencé a andar hacia casa sin responderle, mientras lo imaginaba buscando ya asiento en el autobús. No entendí muy bien por qué fue ésto, pero nunca me lo había dicho tan a la ligera, y nunca me había afectado tantísimo. Debí responder con un ''y yo a tí'' pero en ese momento, sobraban las mentiras, y las obviedades; y no sabía cuál de las dos cosas sería mi respuesta.

jueves, 20 de enero de 2011

(XXXI) Vuelta a empezar.

i  
 Siento la penosa calidad del capítulo de hoy pero no doy para más, necesitaba una evasión, y qué mejor que escribir una realidad ajena?? Así que esto no quiere decir que vaya a retomar los capis tan pronto, no sé qué hare, sorry vv''



        Conversamos durante el desayuno, después subí a ''hacer la maleta'' me apenaba volver a casa, pero en realidad nos vendría bien descansar el uno del otro, después de guardar las cosas que estaba segura de que no volvería a utilizar me ofreció echar ''una última partida'' acepté más convencida que las otras veces, ya había comenzado a pillarle el tranquillo -un poco tarde, sí- y ya no consistía en perder en todo menos en tenis, aunque seguíamos llevando una gran diferencia en las puntuaciones. Sobre la una mis padres llamaron, para decirme que me llegarían entre las cinco y las seis y que para entonces tendría que estar totalmente preparada.  Con la llamada paramos de jugar, y subimos a la habitación, ambos a dibujar, tras veinte minutos haciendo desastres, ya que con su mirada fija en mi perfil no podía concentrarme y acabé haciendo animalitos cabezones realmente ridículos de ojos saltones y miradas de las que intimidan. Llené la hoja con monigotes de ése tipo, y cuando no quedaban más por plasmar me puse a escribir, intentando no cambiar de posturas a sabiendas de que me estaba dibujando. Cuando eran ya las dos bajamos para ver si podíamos ayudar con la comida, y en efecto, acabamos los dos pelando patatas para las tres y algo ya habíamos terminado de almorzar, y subimos de nuevo, esta vez la letra que me entregó estuvo a punto de hacerme llorar, claro que bastante estaba estropeando la canción como para añadirle unas lágrimas, en realidad no era para tanto pero quizá estuviese sensible(?). http://www.youtube.com/watch?v=SVBDO1J-LHs
    La hora restante la pasamos hablando de cosas sin sentido, me encantaban las conversaciones que compartíamos, tan vanas, tan... leves, eran realmente agradables. Cuando mis padres llegaron se quedaron dentro un rato agradeciéndoselo todo a su madre, mientras nosotros nos despedíamos, pero  después se justificaron con que el viaje había sido muy cansado y querían llegar ya a casa, y nos fuimos. Cuando llegamos a casa deshicimos las maletas y cada uno se fue por su lado tras haber comentado el viaje, por su parte, y mis días en casa de Haylice.
    Me puse a leer, ''el principito'' hacía años que no lo leía, y a penas lo recordaba, me mantubo ocupada un buen rato, ya que quise leerlo detenidamente para ''descifrar sus metáforas'' cuando lo terminé bajé al ordenador, en fin...no tenía nada mejor que hacer. Unas horas más tardes llegó mi hermano, lo que no probocó a penas cambio en el ambiente. Cuando se hizo suficientemente tadre me fui a mi habitación, a intentar dormir. La mañana siguiente fue como un día de reyes atrasado, y mis padres nos informaron de que la tarde la pasaríamos con la familia para los regalos de reyes y suvenirs del viaje. Tanto ése, como el día siguiente se hicieron eternos, y eran los dos últimos días de vacaciones. Tanto ése, como el día siguiente se hicieron eternos, y eran los dos últimos días de vacaciones. De vez en cuando me conectaba, pero la mayor parte del  tiempo la pasé escribiendo.
    La vuelta a clase fue bastante típica, abrazos por todas partes, aunque la tirantez en el ambiente se notaba, entre Mery, Amy y  yo, mientras para quitar tensión reíamos con Ana. Los descansos y recreos los seguía pasando con ellas, y las clases con Haylice. Que en las de poco interés me pasaba una hoja.
Hey.¿Qué tal las vacas? e_ê
Jaja como si no lo supieras xD
Me has pillado :O
Jeje...
UUU ''jeje'' ¿Qué pasa??
Pss nada, que yo sepa.
Algo te pasa
Quizá, pero a saber:S
Buéh, te ayudo a averiguar....
Si no lo sé ni yo.
Ya, pero yo te observo desde fuera e.e
Sabes que me intimida que me mireen D:
Ai buéh la cosa es sacar algo en claro...
A ver
Esta mañana, cuando has llegado ha saludar a tus amigas, te han flaqueado las piernas.
Pfff si tú lo dices8-)
Y creo saber por quién.
Éeeeso sí que no
Amy
-.-'' No me han flaqueado las piernas
Jajaja ¿ahora lo niegas?
Antes tampoco lo afirmé
Ya ya... xD Buéh, no puedo reprocharte nada
¬¬ Cambiamos de tema mejor? xDDD
OOkiz
De qué quieres hablar??

lunes, 17 de enero de 2011

Esto viene a ser un intermedio.

La inspiración se ha cortado dejando paso a la incertidumbre, digamos que ahora mismo soy incapaz de escribir en la historia, y es algo demasiado dulce como para ser el hielo que me recubre. En cuanto pueda escribir algo decente volveré a mi ritmo habitual, pero no sé cuánto tendré que esperar hasta éso. Iré avisando...

jueves, 13 de enero de 2011

(XXX) La última noche.

Tras un rato desarrollando teorías sobre la presencia de aquel hombre tras nosotros  bajamos a jugar a la wii para hacer tiempo hasta la cena. Cuando ya era hora cogimos dos manzanas y subimos a la habitación ambos sentados en el suelo nos las terminamos y volvimos a bajar a tirarlas, le había pegado la costumbre.
    Después unas partidas más de wii y de nuevo a su habitación, era la noche de reyes, pero para mí no adquiría ése título, sino el de ''nuestra última noche'' ya que a la tarde siguiente llegarían mis padres. Unimos las camas, y me acurruqué junto a él. Ya con las luces apagadas quise conversar.
-Esta es mi última noche aquí.
-Habrá más.
-Mmm dudo que me dejen en una buena temporada.
-Aprovechemos pues.-Dicho esto encendió las luces, aunque yo ya tenía los ojos como platos.-¿Y ésa cara?
-¿Cuál?-dije sacudiendo la cabeza para disimular.
-Ésa de pérver.
-Vale, como siempre, he pensado mal, pero de todos modos sé que lo haces a porpósito.
-Me has pillado.-Se sonrojó.
-¿Sabes? Ése suave color que invade tus mejillas cuando la situación se pone algo incómoda es adorable.
-Pfff, no te lo voy a negar ya que me encanta cuando te sonrojas, pero el dichoso color me delata.
-A través de tu sonrisa se puede leer bastante más que en el color de tus pómulos.
-Genial, éso me dice que soy predecible.
-Mmmno, simplemente adorablemente descifrable.-Dije mientras enredaba mis manos tras su cuello. Buscó mis labios y acepté su petición, en pocos segundos ya no éramos los mismos, ni teníamos total control sobre nuestros actos, aunque no era necesario. Su respiración sobre la mia, sus brazos rodeando mi cadera, y sus labios acariciando mi cuello.Todo tan...familiar, que cuando quise darme cuenta me estaba desabrochando los botones del pijama, le agarré las manos frenándole, fundí sus labios a los míos como una despedida y dejando entre nosotros un espacio minúsculo susurré:
-Dime que eres real.
-Lo soy,-dijo con la respiración aún entrecortada-¿lo eres tú?
-No lo sé, pero no me dejes despertar...
    A la mañana siguiente desperté aún abrazada a él, y tras despertarle besando su perfecta mandíbula quise preguntar si había sido otro sueño. Pero se me adelantó:
-Si quieres preguntar lo que creo, no, no lo ha sido. Pero tranquila, no llegamos muy lejos.
-Como siempre acertaste. Gracias.
-¿Po...
-Reyes.
-Ah
Me levanté y separé mi cama de la suya. Bajamos a desayunar, nos encontramos con varios paquetes sobre el sofá, supuse que todos serían para Haylice, su madre se nos acercó, cogió uno de ellos del sofá y me lo entregó.
-Siento que sea sólo esto, pero no me ha dado tiempo a más.
-Pero pero...a penas nos conocemos, no hacía falta para nada...
-Lo elegí yo-interrumpió Haylice.
    Lo abrí con algo de torpeza intentando no romper el papel, mientras sentía sus miradas clavarse en mis manos, y descubrí bajo su envoltorio un cuaderno de dibujo, y un set de carboncillos y lápices de diferentes durezas.
-Me encanta-dije mientras daba dos besos a su madre, y un abrazo a él, y subía corriendo a por mi mochila.
    Bajé con ella sobre un hombro y saqué de ella un pequeño paquete que entregué a Haylice, que abrió con ilusión dejando ver la carátula de un disco de Nirvana, en concreto incesticide.
-¡¡Muchas graciaas!! Llevaba mucho buscándolo...
y tras las tipicas frases de agradecimiento, y la apertura del resto de regalos, nos esperaba un roscón de reyes en la cocina. 
http://www.youtube.com/watch?v=iySsm3ntfI0

martes, 11 de enero de 2011

(XXIX) Con prisas

    Despertó poco después de que lo hiciera yo, y por fin pude responder un ''bien'' al preguntarme qué tal había dormido. Estuvimos un rato hablando hasta que su madre llamó a desayunar. Cuando terminamos comentó que ése día era la cabalgata de reyes, y de nuevo puso cara de perrito para que fuésemos.
-Porfaaaaaaaaa.
-Esta vez no me voy a hacer de rogar, porque de todos modos acaremos allí,  pero aviso, yo en la cabalgata cuando un caramelo cae junto a mí como mucho le saludo, no pienso pasarme la tarde en el suelo, ¿vale?
-Ok!-dijo diligente.
    Subí las escaletras después de él, y al llegar sólo me esperaba con su guitarra y un papel entre las manos, que como siempre me entregó sonriendo. Esta vez no conocía la canción, levanté la mirada queriéndo preguntarle, sólo contestó ''es de las mías''
    La leí dos veces con su guitarra sonando  de fondo antes de empezar, y salió desastrosa, claro que no se me podía pedir mucho. Después quise ponerme a hacer deberes, pero al sacar uno de los libros ví debajo la figura, y me dí cuenta de que había cambiado de forma ahora totalmente simétrica, pero aún parecía sostener una esfera en su punta. Me quedé embobada mirándola durante un rato, intentando entender alguno de sus surcos, descifrar su forma, pero nada salía en claro de la translúcida figura.
    Cuando me rendí volví a mis deberes, conseguí terminarlos, al menos los que tenía pensado hacer poco después me fui a la ducha, aún no le tenía pillado el tranquillo al grifo y más de una vez la puse ardiendo sin querer. Esta vez no salió muy mal y conseguí mantenerla fría.
    Salí arrecida, como de costumbre, me sequé el pelo un poco y dejé el baño, con la ropa que tenía pensada llevar a la cabalgata, ya puesta. Él entró poco después y mientras tanto, yo me quedé contemplando los dibujos de su pared, mientras me terminaba de ''secar'' el pelo con una toalla.
    Cuando ambos terminamos ya eran sobre las cinco, así que salimos de camino al centro. Acabé sentada en el césped, intentando que nadie me pisara, y cogiendo los pocos caramelos que entraban en ''mis territorios'' Haylice siguió de pié, pero durante poco tiempo, al poco se giró hacia mí, me tendió la mano y me ayudó a levantarme sacándome a su vez de la muchedumbre.
-Bueno y ¿ahora qué hacemos?
-Aún queda mucha cabalgata.
-Ya, pero ya tenemos los caramelos justos para enseñar a mi madre y decir que hemos estado aquí toda la tarde. ¿Dónde quieres ir?
-El lugar no importa...
-Entonces ven, te enseñaré mi santuario.
    Recorrimos varias callejuelas estrechas hasta llegar a una que no tenía salida escepto un pequeño carril al que se llegaba a través de unas escaleras my escondidas. Nos sentamos en el bordillo y de su maleta sacó un cuaderno de dibujo.
-¿Éste es tu santuario?
-Sólo el actual, cuando no tengo nada mejor que hacer busco lugares escondidos en los que dibujar, como incide la luz del atardecer en éste callejón me encanta, y ya que lo mío no es sombrear esto me ayuda a practicar.-Dijo abriendo su cuaderno.
    Siete dibujos del mismo callejón, con una mejora progresiva del sombreado en cada uno de ellos. Le devolví el cuaderno sin encontrar aún las palabras que mis labios debían soltar sin ser las mismas que decía con todos los dibujos. Pero antes de decir nada un escalofrío me recorió todo el cuerpo.
-Vamonos.
-Em...vale-dijo levantándose y caminando hacia donde habíamos entrado.
-No, por ahí no, por aquí-señalando las escalerillas.
No le dí tiempo a contestar, le dí la vuelta agarrándole desde los hombros, y presionando un poco en su espalda le incité a andar, subí tras él, ya arriba, dispuestos a pasar por el carril. Entramos en él, y antes de continuar me giré viendo como alguien entraba en la calle. Aapreté el paso y él tuvo que hacerlo tambien para no ser atropellado por mí.
    Llegamos al centro de nuevo tras varios minutos casi corriendo, ya bajamos el ritmo, y nos dirigimos a su casa caminando rápido, pero no demasiado. Al entrar en ésta saludamos a su madre y nos dispusimos a ''contar los caramelos'' ante ella.
    Después, como es justo le intenté dar la explicación que le debía, aunque no era un argumento justo éso del escalofrío, pero sonó un poco más convincente cuando mencioné que al girarme ví a un hombre que creí identificar con el de la pelea.

sábado, 8 de enero de 2011

XXIX Rutinas.

    ''Esto no es real'', y forzándome a abrir los ojos desperté, en el fondo deseaba que no hubiese sido un sueño, pero en la realidad nunca me habría dejado llevar de ese modo. Me giré hacia él buscando su semblante totalmente relajado, con la sonrisa que había observado las dos noches anteriores. Para mi sorpresa, era él quien esta vez había despertado antes, y parecía acariciar mis mejillas con la mirada.
-Buenos días-susurró.
-Hola...¿Qué hora és?-dije conteniendo un bostezo.
-7:45, puedes seguir durmiendo.
-Mno, y tú, ¿por qué no duermes?
-Un mal sueño...
-Vaya, ya somos dos. ¿Puedo preguntar?
-Bueno, te mataban delante de mí, y yo no podía hacer nada.¿Y yo, puedo preguntar?
-Em....mejor no.
-Oh, vale. ¿En otro momento me lo contarás?
-Supongo.
-Valep-contestó sonriendo.-Bueno ya que no pensamos dormir ninguno ¿nos levantamos?
-Nooo, un rato más-dije tapándole de nuevo y abrazándome a él.
-Mmm de acuerdo.
Dos horas más tarde seguíamos igual, ninguno durmió, pero tampoco hablamos. Me levanté y fui a separar las camas, me ayudó, bueno más bien le ayudé yo a él.
Bajamos a desayunar, como su madre no estaba me limité a  volver a subir, me siguió mientras me reprochaba por las escaleras que debería comer, y tras un rato se rindió. Me quedé haciendo deberes hasta que su madre volvió, sería sobre la una y nos quedamos los tres en la cocina haciendo el almuerzo, que esta vez era más entretenido ya que se propuso hacer sukiyaki, lo que nos mantuvo algo más de una hora allí metidos.
    Mereció la pena ya que estaba realmente bueno, intenté que no se notase mi torpeza con los palillos, y en cuanto terminé me retiré de la mesa, ya que ellos ya habían terminado y conversaban esperñandome. Agradecí el delicioso plato y me retiré a la habitación, para de nuevo, intentar hablar con Mery. Ésta vez si pude, pero durante muy poco ya que tuvo que irse a almorzar. Haylice vió que dejaba el ordenador y se sentó junto  a mí.
-Ya es otro momento.
-Ains, lo sé pero es incómodo...
-Bueno, no importa.
-Está bien está bien, bueno en el sueño...digamos que una mujer me cortaba en pedacitos.
-Bueno, entiendo que no lo contases para no recordarlo y éso, pero¿para qué tanta intriga?
Me supo mal mentirle, cosa que no me solía pasar, supongo que en el fondo era porque quería decírselo.
-Porque no era ni por asomo eso-dije aún dudando al cabo de un rato.
-Ya...bueno supongo que el mío tampoco es muy parecido a la versión que has escuchado.
-Sí, ahora me dirás que en tu sueño has acabado conmigo sobre tí sobándote.
-Eem...no, iba a decir que lo del sueño no era más que una excusa para justificar que estaba despierto contemplándote. ¿Éso es lo que has soñado tú?
-No-respondí con rapidez, pero me miró con desconfianza-mnno...yo estaba debajo...
Comenzó a reirse y me hizo contarle con pelos y señales toda la escenita, para después exclamar ''¡qué imaginación!''
-Ja ja ja qué gracioso, ¡oye que he pasado un mal rato!
-Si seguro, el mal rato ha sido tener que despertarte¿verdad?
-Aiii...sí jajaja pero...ai
-Me encantan tus argumentos.
-Lo sé, pero los tuyos son mejores-dije poniéndome de puntillas para besarle.
-Mmm no estés tan segura.
Y entre nuestros labios dejó escapar una brizna de aire, que me pareció oir como un ''la próxima vez, no podrás despertar''
Se separó y cogiendo su guitarra me entregó un papel, quise negarme pero sabía que sería en vano. http://www.youtube.com/watch?v=UDoYMHWKr0E En realidad era agradable, ya estaba perdiendo el miedo escénico y éso me aseguraba verle tocar.  Me puse a escribir, ya que mientras cantaba mi mente no estaba en el papel, sino que deambulaba entre pensamiento y pensamiento, a los que quería dar forma de relato sobre papel.
    Escribí con él sentado junto a mí, con su respiración en mi oido, y su embriagador olor rodeándome, de nuevo. Al terminar, sólo susurró un ''me encanta'' y ahí quedó la cosa, después ambos nos pusimos a dibujar. Y todo ocupaba en su casilla en nuestra rutina mientras yo permaneciese allí, bajar a cenar, subir de nuevo, algo de ordenador, o deberes y después a dormir algo.
    O al menos a intentarlo, ya que eso de dormir no era mi fuerte, y menos ahora, que las paradas en padded jail eran cada vez más frecuentes. Por suerte para mí esa noche transcurrió con total normalidad, exceptuando el hecho de que tenía a alguien abrazándome, algo a lo que me costaba acostumbrarme.

miércoles, 5 de enero de 2011

(XXVIII)Paraiso de cristal.

Ésa noche todo el hielo de padded jail pareció derretirse, nada más, simplemente presencié cómo el hielo se tornaba agua. Tras el sueño, como las últimas veces, desperté. Me quedé las cuatro horas sobrantes acompasando mi respiración con la de Haylice, disfrutando de su contacto, la calidez siempre me había resultado desagradable, sin embargo cuando se trataba de la reflejada por su piel era realmente confortable.
    Sobre las ocho de la mañana abrió los ojos, al ver que yo le observaba con detenimiento se ruborizó, y apartando la mirada me disculpé. Tras quitarle importancia me preguntó por si había soñado.
-¿Alguna novedad?
-Mmmno, nada, sólo que el hielo de padded jail se ha derretido.
-No es de extrañar.
-Ya...
-Bueno, hoy mi madre saldrá a por algunos regalos, ¿quieres que salgamos?
-¿Con tu madre?
-No mujer, salir por ahí.
-Ah ah, esque sigo medio dormida-me justifiqué.
-¿Y bien?
-Pues no sé, no me apetece salir, al menos no por la mañana, no sé esta tarde si tendre cuerpo de nada.
-¿Y eso?
-Pfff a penas dormí.
-Oh, bueno quédate ahora en la cama si quieres.
-No no, es lo que peor me vendría.-Dije levantándome de golpe y separando las camas.
Bajamos a desayunar, casi no me dió tiempo a negarme cuando había delante de mí un plato rebosante de tortitas. Por pura fatiga acabé comiéndomelas todas, cuando terminé no sé ni cómo podía respirar.
Poco después se despidió mientras cogía la llave del coche y salía por la puerta. Cuando me dí la vuelta apareció Haylice con dos mandos de wii y una sonrisa en los labios.
-Mmmm está bien, pero se me da realmente mal ésto.
Y era cierto, exceptuando en tenis, que gané todas las partidas, en el resto de juegos era una patata, y si no me machacó creo que fue por pena.
    Cuando quisimos darnos cuenta ya volvía su madre de las compras, le ayudamos a subir bolsas y después a preparar el almerzo.
Mientras comíamos su madre comentó hacían como un desfile esa tarde por el centro, yo ni lo recordaba. Haylice me miró, como preguntándome si quería ir. Bajé la mirada para no ver los ojos que ponía para convencerme, pero en cuanto que recobré una posición normal volvió a mirarme como un perrito abandonado. Acabé aceptando.
    Odiaba las agrupaciones de gente y no me fascinaban los mimos, por lo que acabamos caminando  en paralelo a la gente de la cabalgata sin vernos afectados por ella. Paseamos durante toda la tarde, pasando de un tema a otro, todos sin mucha importancia. En realidad lo único que la tenía para mí en ese momento era que no me soltaba la mano ni para pasar por zonas estrechas, nuestros cuerpos estaban a una temperatura tan distante que las manos de ambos no coincidían con ninguno de los dos.
    Cuando era ya casi noche cerrada pese a ser aun las ocho, volvimos a casa. Él estuvo contándole a su madre durante un rato lo que habíamos hecho, por dónde habíamos pasado y qué nos había parecido el desfile. Yo por mi parte me conecté para ver si podía hablar con Mery. Mientras tanto mis padres me llamaron para ver como iba, tras diez minutos hablando les dije que colgaría porque se iban a gastar un dineral, lo que trajo consigo dos minutos más de despedidas, quizá se sentían culpables por la frialdad del día anterior.
    Bajamos a cenar, esta vez no se conformó  con darme una manzana así que nos preparó una sopa a los dos. Subimos a la habitación de Haylice, y nada más llegar se sentó en la cama con su guitarra y me entregó una letra http://www.youtube.com/watch?v=v22NMAG1k18  una suerte que hasta ahora conociese todas las que me daba de antemano, porque si no, podría hacer un desastre.
    Cuando terminé me dí la vuelta lo antes posible para que no apreciase cómo mis mejillas iban tomando cada vez más color, y continué mi conversación con Aylín, ya que Mery no estaba. Al rato me puse a escribir, cuando le ví levantarse supe lo que se disponía a hacer por lo  que salí de la cama y le ayudé.
    Tras una hora hablando, mientras él entrelazaba sus finos dedos en mi pelo el silencio ocupó toda la habitación.
-Dulces sueños-susurré buscando sus labios.
-Igualmente-dijo dándome el beso que yo le pedía.
    Poco después me quedé dormida, después de no haber dormido a penas la noche anterior no pudo haberme costado mucho. Y de nuevo en padded jail, junto a él, de pié en una esquina durante casi toda la noche, un sueño aburrido. Se inclinó hacia mí y me besó, como siempre, me encantaba que lo hiciese tan repentinamente. Se hizo demasiado largo y cuando quise apartarme se aferró a mí,  pude percivir con total claridad como sus dedos, uno por uno se colocaban entre mis costillas, mientras sus labios se cerraban en torno a los míos con rapidez. Pareció cansarse de ellos y pasó acariciando mi mandíbula hasta el cuello siguó bajando hasta llegar a la clavícula donde se detubo y recorrió de nuevo hacia arriba todo mi cuello mientras cerraba los labios.
    Quise apartarme, de veras lo quise, pero aunque no estuviese agarrándome no me habría apartado, no, ya no. Me tenía a su completa merced e hizo bien en aprovecharlo uno a uno fue desabrochando los botones de mi blusa, hasta sólo dejar dos. Yo no pude esperar tanto y arranqué los botones de su camisa de un tirón. Le rodeé la cintura con los brazos mientras que él volvía a mis costillas,
poco a poco me empujó hacia la pared, cuando llegamos a ella me dejé caer
despacio hasta quedar casi tumbada en el suelo, con él sobre mí.
El suelo...¡mierda! estaba acolchado, ya no lo recordaba, y entre beso y beso susurré ''esto no es real''

lunes, 3 de enero de 2011

(XXVII) Hielo y fuego.

    Almorzamos, me fui a la ducha, y como casi siempre el agua se me quedó helada, salí esta vez con demasiada tranquilidad pese a la temperatura del agua, y sin secarme a penas el pelo me vestí y me dirigí a mi habitación. Repasé la maleta a falta de otra distracción y al rato bajé a secarme lo suficiente como para que al menos el pelo no me gotease. Sin a penas mirar al espejo que aun conservaba el empañado me pasé la toalla un par de veces y después me la dejé sobre los hombros.
    Bajé al ordenador, porsi había surgido algún imprevisto, pero Haylice no estaba. así que me quedé un rato hablando con Mery y Aylín. Al ver mi madre que aún tenía el pelo empapado tras una breve discursión acabé en el baño con el secador, odiaba ese aparato, siempre tan...cálido.
    Con el pelo ya seco y la piel aún algo caliente partí hacia mi habitación de nuevo, esta vez sólo para coger la maleta y bajar ya que saldríamos en menos de cinco minutos.
    Poco después mis padres también bajaron, hice todo lo posible por parecer, sobre todo apenada ante la idea de no volver a verles en esos días que aguardaban impacientes. Creo que no me salió muy mal la interpretación, caminé cabizbaja hasta el coche, me senté y esperé ha que llegaran con la maleta en el asiento de al lado.    
    Llegamos al instituto donde nos esperaba Haylice, que subió en el coche para pasar todo el camino, no muy largo, dándole indicaciones a mi padre. Fue una despedida muy seca, pero tampoco podía pedir mucho en un coche. Entramos en su casa, saludé a su madre que era la única que estaba allí y subimos a la habitación. Junto a su cama, a unos cincuenta centímetros de separación, un colchón hinchable, mientras dejaba la maleta subió su madre, para disculparse por el espacio, el colchón, lo típico que hacen los anfitriones para mostrar modestia.
    Nos sentamos cada uno en su respectiva cama, y me dispuse a mostrarle la figura encontrada. Y contarle la historia completa del bosque, no obtuve ninguna respuesta inmediata, tampoco la esperaba. Tras unos minutos decidí romper el hielo que recubría ese incómodo silencio.
-¿y bien...?
-Pues no tengo ni idea, pero el impulso de cerrar los ojos parece más que eso,  y lo que has visto no parece casualidad.
-Ya, pero no tengo ni idea de qué pudo ser. Bueno desde entonces todo lo líquido que toco parece descender de temperatura, dudo mucho que sea algo...pero es demasiada casualidad.
-Si, bueno ya que estás aquí podremos comprobar hasta qué punto llega eso.
-Ok...¿Me devuelves ya mi libreta?-dije intentando cambiar de tema.
-Ah sisi, bueno no te dije ¿no?, me encantaron, alguna más que otra pero todas me gustaron.
-Em...gracias.
Me alargó la libreta, la cogí, me eché en la cama buscando un bolígrafo y me puse a escribir al encontrarlo. Él, por su parte se quedó practicando con la guitarra junto a mí. Al rato me alargó la letra de una canción de paramore, http://www.youtube.com/watch?v=PKvvYZJml2sy 
comenzó a tocarla,-oh vaya indirecta-echa un manojo de nervios comencé a cantarla.
-Tenemos que hacer esto más a menudo-dijo al terminar.
-Sí, claro-dije mirándole de reojo.
-Sí mujer, con lo bien que suena, porfaaa.
-Ya veremos.
-Gracias-se inclinó rozando mis labios sólo un segundo, lo suficiente para quemarme. Se separó de mí.
-Estás....
-Helada, y tú hirviendo.
-Sí.-No pareció importarle ya que volvió a acercarse. Poco a poco me acostumbré al contacto con el calor, y él al de mis helados labios.
-Viene alguien-dije mientras me separaba.
Nos quedamos espectantes a la espera de que irrumpieran el la habitación, pero nadie entró.
-Oh vaya, imaginaciones mías.
Volví a ponerme a escribir, y al rato llamó su madre para preguntar qué querríamos para cenar, tras un rato logré convencerles de que con una manzana me sobraba.  ''Cenamos'' y volvimos a la habitación. Él se puso a dibujar en su cama y yo a hacer deberes en la mía, al rato se levantó, bordeó el colchón y comenzó a empujarlo hacia su cama.
-¿Qué haces...-dije rodando hacia el hueco que quedaba con la intención de ponerme de pié...ejem, no pude sacar los pies de entre las sábanas, por lo que caí de bruces al suelo y no pude aguantar la risa.
    Su madre subió corriendo, estuve largo rato disculpándome por el estruendo y asegurando que estaba totalmente bien mientras intentaba aguantar la risa, con poco éxito. Cuando ya me levanté y me quité siguió empujando la cama.
-¿Y si vuelve a entrar tu madre?
-Nunca entra sin llamar, incluso ahora que te has caido ha llamado.
-¿Y vamos a mover corriendo las camas cuando llame?
-Mmm dirémos que tenías calor.
-Y tú frío.-Se calló, supuse que sería por falta de argumentos. Sin embargo continuó juntando los colchones.
Ya metidos en la cama volví a quejarme.
-¿Pretendes que duerma así?
-¿Así cómo?
-Así, contigo en frente.
-¿Qué problema hay?
-Que dormir implica cerrar los ojos, teniendo algo así que contemplar es un desperdicio.
-Em...-se sonrojó-bueno no sé, hagamos una cosa-dijo mientras pasaba un brazo junto a mí y me acercaba a él.-Así al menos aunque cierres los ojos seguirás sintiendo mi contacto.
-Gracias-susurré mientras cerraba los ojos.

sábado, 1 de enero de 2011

(XXVI) Nochevieja.

Los dos días siguientes los pasamos preparando la casa para noche vieja, por lo que a  penas pasó nada interesante, cuando encontraba algún ratito libre me conectaba, o me ponía a dibujar.
    El día de nochevieja lo pasé prácticamente igual, limpiando, recogiendo y ultimándolo todo, preparando almuerzo y cena, cuando por fin llegaron los familiares estábamos molidos. Lo que más quería era teminar de cenar, bueno que la noche pasase rápido.
    Terminé el primer plato y como quedaba bastante para el segundo bajé y encendí el ordenador, cuando quise saludar a Haylice tendría que haberme despedido, ya que mi padre me llamó, me pusieron de ''camarera'' para el resto de la noche, y tuve que explicar lo que llevaban los platos, hasta decir salsa de «camarelo» con «cefolletas», gracias papá, ahora sé hasta qué punto llega mi miedo escénico. Después de todo, agradecí que no llevase cebollas.
    Cuando acabé de cenar me quedé un rato en la mesa, de puro aburrimiento quise probar el vino que acababa de tornar arrugas, muecas y lágrimas saltadas la cara de mi hermano. Me llené entera la copa y me miró desafiante.
-Que no, Elisabeth que está muy malo.
-Bah ya veremos, ¿entera?
-No vas a poder.
-Mmmm a ver-dije mientras me acercaba la copa.
    Quedé unos segundos disfrutando del suave tacto del cristal sobre mis labios, hasta que me llegó el fuerte olor del vino, me eché directamente a la garganta el contenido de la copa. A penas le noté sabor, pero debido a su baja temperatura noté un punzante dolor en la garganta.
-Chiquilla, ¿pero cómo te lo has bebido todo?  ¿A que duele?
-La verdad es que está rico.
-Si claro, ¿y esa cara de dolor?
-Del frio-se extrañó-...bah un poco fuerte sí que es.
    Al rato me levanté y volví a irme, con la esperanza de que Haylice continuase ahí. Y sí, seguía ahí, quedaban cuarenta minutos para las campanadas, y los diez primeros los gastamos en acordar si iba a ir a dormir a su casa durante la ausencia de mis padres o no, y cuando pregunté a mi madre estaba ''ocupada'' por lo que no sé pensó demasiado la respuesta al decirme que sí.
    El resto del tiempo lo pasamos recordando momentos del 2010, cada uno por su parte, y me di cuenta de que en realidad consideraba casi todo mi año un error que estaba siendo rectificado con Haylice, cuando quise darme cuenta tenía que irme ya a por mis uvas, y me despedí con un ''hasta el año que viene;)''
    Este año las campanadas fueron bastante más rápidas, lo que hizo que la mitad de mi familia acabase con almenos dos uvas de más. Tras eso tocaron los abrazos correspondientes al momento, estuve un rato después con ellos, un antifaz dorado y un matasuegras entre los dientes, que herían profundamente mi dignidad. Y el resto de la noche la pasé hablando con Haylice, y un poco con Aylín.
    Me acosté a sobre las tres intentando escribir para despejarme pero no lo conseguí, a las cuatro por fin me dormí. Cómo no, padded jail, toda llena de serpentinas. Pero aún con algo de escarcha. En cuanto que el sueño terminó me levanté, y fui a buscar los vaqueros del campo y por suerte mi madre no los había lavado aún. Rebusqué entre los bolsillos hasta que encontré la extraña figura que ''cogí'' en el bosque. Con el ajetreo de las fiestas no me había acordado de ella. Me quedé un rato mirándola, subí para volver a acostarme, pero aun en la cama seguía con ella entre las manos, pensando en qué podría ser. Pero no llegué a ninguna conclusión clara, tan sólo que debía mostrárselo a Haylice.
    Me levanté relativamente pronto, claro que como un zombie ya que si había dormido diez minutos habría sido por suerte. Quedé un rato en mi cuarto preparando las cosas que me quería llevar, esceptuando la ropa, cuando mi madre salió de su habitación apareció con una maleta casi tan grande como la que se llevaba para los dos, y tras una larga disputa logré que cambiase a una un poco más discreta, ya que le dije que iba andando. ¿Su respuesta? ''nono, de andar nada, aprovechas y te vienes con nosotros que aparcamos por el centro''
    Ya con la maleta a mi disposición pude prepararme también la ropa, y lo poco de mañana que me quedó la dediqué a explicarle a Haylice por msn por qué no iríamos andando, y que mi padre quería que le hiciese de guía ya que no se fiaba de mi sentido de la orientación-y bien que hacía.