Almorzamos, me fui a la ducha, y como casi siempre el agua se me quedó helada, salí esta vez con demasiada tranquilidad pese a la temperatura del agua, y sin secarme a penas el pelo me vestí y me dirigí a mi habitación. Repasé la maleta a falta de otra distracción y al rato bajé a secarme lo suficiente como para que al menos el pelo no me gotease. Sin a penas mirar al espejo que aun conservaba el empañado me pasé la toalla un par de veces y después me la dejé sobre los hombros.
Bajé al ordenador, porsi había surgido algún imprevisto, pero Haylice no estaba. así que me quedé un rato hablando con Mery y Aylín. Al ver mi madre que aún tenía el pelo empapado tras una breve discursión acabé en el baño con el secador, odiaba ese aparato, siempre tan...cálido.
Con el pelo ya seco y la piel aún algo caliente partí hacia mi habitación de nuevo, esta vez sólo para coger la maleta y bajar ya que saldríamos en menos de cinco minutos.
Poco después mis padres también bajaron, hice todo lo posible por parecer, sobre todo apenada ante la idea de no volver a verles en esos días que aguardaban impacientes. Creo que no me salió muy mal la interpretación, caminé cabizbaja hasta el coche, me senté y esperé ha que llegaran con la maleta en el asiento de al lado.
Llegamos al instituto donde nos esperaba Haylice, que subió en el coche para pasar todo el camino, no muy largo, dándole indicaciones a mi padre. Fue una despedida muy seca, pero tampoco podía pedir mucho en un coche. Entramos en su casa, saludé a su madre que era la única que estaba allí y subimos a la habitación. Junto a su cama, a unos cincuenta centímetros de separación, un colchón hinchable, mientras dejaba la maleta subió su madre, para disculparse por el espacio, el colchón, lo típico que hacen los anfitriones para mostrar modestia.
Nos sentamos cada uno en su respectiva cama, y me dispuse a mostrarle la figura encontrada. Y contarle la historia completa del bosque, no obtuve ninguna respuesta inmediata, tampoco la esperaba. Tras unos minutos decidí romper el hielo que recubría ese incómodo silencio.
-¿y bien...?
-Pues no tengo ni idea, pero el impulso de cerrar los ojos parece más que eso, y lo que has visto no parece casualidad.
-Ya, pero no tengo ni idea de qué pudo ser. Bueno desde entonces todo lo líquido que toco parece descender de temperatura, dudo mucho que sea algo...pero es demasiada casualidad.
-Si, bueno ya que estás aquí podremos comprobar hasta qué punto llega eso.
-Ok...¿Me devuelves ya mi libreta?-dije intentando cambiar de tema.
-Ah sisi, bueno no te dije ¿no?, me encantaron, alguna más que otra pero todas me gustaron.
-Em...gracias.
Me alargó la libreta, la cogí, me eché en la cama buscando un bolígrafo y me puse a escribir al encontrarlo. Él, por su parte se quedó practicando con la guitarra junto a mí. Al rato me alargó la letra de una canción de paramore, http://www.youtube.com/watch?v=PKvvYZJml2sy
comenzó a tocarla,-oh vaya indirecta-echa un manojo de nervios comencé a cantarla.
-Tenemos que hacer esto más a menudo-dijo al terminar.
-Sí, claro-dije mirándole de reojo.
-Sí mujer, con lo bien que suena, porfaaa.
-Ya veremos.
-Gracias-se inclinó rozando mis labios sólo un segundo, lo suficiente para quemarme. Se separó de mí.
-Estás....
-Helada, y tú hirviendo.
-Sí.-No pareció importarle ya que volvió a acercarse. Poco a poco me acostumbré al contacto con el calor, y él al de mis helados labios.
-Viene alguien-dije mientras me separaba.
Nos quedamos espectantes a la espera de que irrumpieran el la habitación, pero nadie entró.
-Oh vaya, imaginaciones mías.
Volví a ponerme a escribir, y al rato llamó su madre para preguntar qué querríamos para cenar, tras un rato logré convencerles de que con una manzana me sobraba. ''Cenamos'' y volvimos a la habitación. Él se puso a dibujar en su cama y yo a hacer deberes en la mía, al rato se levantó, bordeó el colchón y comenzó a empujarlo hacia su cama.
-¿Qué haces...-dije rodando hacia el hueco que quedaba con la intención de ponerme de pié...ejem, no pude sacar los pies de entre las sábanas, por lo que caí de bruces al suelo y no pude aguantar la risa.
Su madre subió corriendo, estuve largo rato disculpándome por el estruendo y asegurando que estaba totalmente bien mientras intentaba aguantar la risa, con poco éxito. Cuando ya me levanté y me quité siguió empujando la cama.
-¿Y si vuelve a entrar tu madre?
-Nunca entra sin llamar, incluso ahora que te has caido ha llamado.
-¿Y vamos a mover corriendo las camas cuando llame?
-Mmm dirémos que tenías calor.
-Y tú frío.-Se calló, supuse que sería por falta de argumentos. Sin embargo continuó juntando los colchones.
Ya metidos en la cama volví a quejarme.
-¿Pretendes que duerma así?
-¿Así cómo?
-Así, contigo en frente.
-¿Qué problema hay?
-Que dormir implica cerrar los ojos, teniendo algo así que contemplar es un desperdicio.
-Em...-se sonrojó-bueno no sé, hagamos una cosa-dijo mientras pasaba un brazo junto a mí y me acercaba a él.-Así al menos aunque cierres los ojos seguirás sintiendo mi contacto.
-Gracias-susurré mientras cerraba los ojos.
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