sábado, 1 de enero de 2011

(XXVI) Nochevieja.

Los dos días siguientes los pasamos preparando la casa para noche vieja, por lo que a  penas pasó nada interesante, cuando encontraba algún ratito libre me conectaba, o me ponía a dibujar.
    El día de nochevieja lo pasé prácticamente igual, limpiando, recogiendo y ultimándolo todo, preparando almuerzo y cena, cuando por fin llegaron los familiares estábamos molidos. Lo que más quería era teminar de cenar, bueno que la noche pasase rápido.
    Terminé el primer plato y como quedaba bastante para el segundo bajé y encendí el ordenador, cuando quise saludar a Haylice tendría que haberme despedido, ya que mi padre me llamó, me pusieron de ''camarera'' para el resto de la noche, y tuve que explicar lo que llevaban los platos, hasta decir salsa de «camarelo» con «cefolletas», gracias papá, ahora sé hasta qué punto llega mi miedo escénico. Después de todo, agradecí que no llevase cebollas.
    Cuando acabé de cenar me quedé un rato en la mesa, de puro aburrimiento quise probar el vino que acababa de tornar arrugas, muecas y lágrimas saltadas la cara de mi hermano. Me llené entera la copa y me miró desafiante.
-Que no, Elisabeth que está muy malo.
-Bah ya veremos, ¿entera?
-No vas a poder.
-Mmmm a ver-dije mientras me acercaba la copa.
    Quedé unos segundos disfrutando del suave tacto del cristal sobre mis labios, hasta que me llegó el fuerte olor del vino, me eché directamente a la garganta el contenido de la copa. A penas le noté sabor, pero debido a su baja temperatura noté un punzante dolor en la garganta.
-Chiquilla, ¿pero cómo te lo has bebido todo?  ¿A que duele?
-La verdad es que está rico.
-Si claro, ¿y esa cara de dolor?
-Del frio-se extrañó-...bah un poco fuerte sí que es.
    Al rato me levanté y volví a irme, con la esperanza de que Haylice continuase ahí. Y sí, seguía ahí, quedaban cuarenta minutos para las campanadas, y los diez primeros los gastamos en acordar si iba a ir a dormir a su casa durante la ausencia de mis padres o no, y cuando pregunté a mi madre estaba ''ocupada'' por lo que no sé pensó demasiado la respuesta al decirme que sí.
    El resto del tiempo lo pasamos recordando momentos del 2010, cada uno por su parte, y me di cuenta de que en realidad consideraba casi todo mi año un error que estaba siendo rectificado con Haylice, cuando quise darme cuenta tenía que irme ya a por mis uvas, y me despedí con un ''hasta el año que viene;)''
    Este año las campanadas fueron bastante más rápidas, lo que hizo que la mitad de mi familia acabase con almenos dos uvas de más. Tras eso tocaron los abrazos correspondientes al momento, estuve un rato después con ellos, un antifaz dorado y un matasuegras entre los dientes, que herían profundamente mi dignidad. Y el resto de la noche la pasé hablando con Haylice, y un poco con Aylín.
    Me acosté a sobre las tres intentando escribir para despejarme pero no lo conseguí, a las cuatro por fin me dormí. Cómo no, padded jail, toda llena de serpentinas. Pero aún con algo de escarcha. En cuanto que el sueño terminó me levanté, y fui a buscar los vaqueros del campo y por suerte mi madre no los había lavado aún. Rebusqué entre los bolsillos hasta que encontré la extraña figura que ''cogí'' en el bosque. Con el ajetreo de las fiestas no me había acordado de ella. Me quedé un rato mirándola, subí para volver a acostarme, pero aun en la cama seguía con ella entre las manos, pensando en qué podría ser. Pero no llegué a ninguna conclusión clara, tan sólo que debía mostrárselo a Haylice.
    Me levanté relativamente pronto, claro que como un zombie ya que si había dormido diez minutos habría sido por suerte. Quedé un rato en mi cuarto preparando las cosas que me quería llevar, esceptuando la ropa, cuando mi madre salió de su habitación apareció con una maleta casi tan grande como la que se llevaba para los dos, y tras una larga disputa logré que cambiase a una un poco más discreta, ya que le dije que iba andando. ¿Su respuesta? ''nono, de andar nada, aprovechas y te vienes con nosotros que aparcamos por el centro''
    Ya con la maleta a mi disposición pude prepararme también la ropa, y lo poco de mañana que me quedó la dediqué a explicarle a Haylice por msn por qué no iríamos andando, y que mi padre quería que le hiciese de guía ya que no se fiaba de mi sentido de la orientación-y bien que hacía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario