miércoles, 5 de enero de 2011

(XXVIII)Paraiso de cristal.

Ésa noche todo el hielo de padded jail pareció derretirse, nada más, simplemente presencié cómo el hielo se tornaba agua. Tras el sueño, como las últimas veces, desperté. Me quedé las cuatro horas sobrantes acompasando mi respiración con la de Haylice, disfrutando de su contacto, la calidez siempre me había resultado desagradable, sin embargo cuando se trataba de la reflejada por su piel era realmente confortable.
    Sobre las ocho de la mañana abrió los ojos, al ver que yo le observaba con detenimiento se ruborizó, y apartando la mirada me disculpé. Tras quitarle importancia me preguntó por si había soñado.
-¿Alguna novedad?
-Mmmno, nada, sólo que el hielo de padded jail se ha derretido.
-No es de extrañar.
-Ya...
-Bueno, hoy mi madre saldrá a por algunos regalos, ¿quieres que salgamos?
-¿Con tu madre?
-No mujer, salir por ahí.
-Ah ah, esque sigo medio dormida-me justifiqué.
-¿Y bien?
-Pues no sé, no me apetece salir, al menos no por la mañana, no sé esta tarde si tendre cuerpo de nada.
-¿Y eso?
-Pfff a penas dormí.
-Oh, bueno quédate ahora en la cama si quieres.
-No no, es lo que peor me vendría.-Dije levantándome de golpe y separando las camas.
Bajamos a desayunar, casi no me dió tiempo a negarme cuando había delante de mí un plato rebosante de tortitas. Por pura fatiga acabé comiéndomelas todas, cuando terminé no sé ni cómo podía respirar.
Poco después se despidió mientras cogía la llave del coche y salía por la puerta. Cuando me dí la vuelta apareció Haylice con dos mandos de wii y una sonrisa en los labios.
-Mmmm está bien, pero se me da realmente mal ésto.
Y era cierto, exceptuando en tenis, que gané todas las partidas, en el resto de juegos era una patata, y si no me machacó creo que fue por pena.
    Cuando quisimos darnos cuenta ya volvía su madre de las compras, le ayudamos a subir bolsas y después a preparar el almerzo.
Mientras comíamos su madre comentó hacían como un desfile esa tarde por el centro, yo ni lo recordaba. Haylice me miró, como preguntándome si quería ir. Bajé la mirada para no ver los ojos que ponía para convencerme, pero en cuanto que recobré una posición normal volvió a mirarme como un perrito abandonado. Acabé aceptando.
    Odiaba las agrupaciones de gente y no me fascinaban los mimos, por lo que acabamos caminando  en paralelo a la gente de la cabalgata sin vernos afectados por ella. Paseamos durante toda la tarde, pasando de un tema a otro, todos sin mucha importancia. En realidad lo único que la tenía para mí en ese momento era que no me soltaba la mano ni para pasar por zonas estrechas, nuestros cuerpos estaban a una temperatura tan distante que las manos de ambos no coincidían con ninguno de los dos.
    Cuando era ya casi noche cerrada pese a ser aun las ocho, volvimos a casa. Él estuvo contándole a su madre durante un rato lo que habíamos hecho, por dónde habíamos pasado y qué nos había parecido el desfile. Yo por mi parte me conecté para ver si podía hablar con Mery. Mientras tanto mis padres me llamaron para ver como iba, tras diez minutos hablando les dije que colgaría porque se iban a gastar un dineral, lo que trajo consigo dos minutos más de despedidas, quizá se sentían culpables por la frialdad del día anterior.
    Bajamos a cenar, esta vez no se conformó  con darme una manzana así que nos preparó una sopa a los dos. Subimos a la habitación de Haylice, y nada más llegar se sentó en la cama con su guitarra y me entregó una letra http://www.youtube.com/watch?v=v22NMAG1k18  una suerte que hasta ahora conociese todas las que me daba de antemano, porque si no, podría hacer un desastre.
    Cuando terminé me dí la vuelta lo antes posible para que no apreciase cómo mis mejillas iban tomando cada vez más color, y continué mi conversación con Aylín, ya que Mery no estaba. Al rato me puse a escribir, cuando le ví levantarse supe lo que se disponía a hacer por lo  que salí de la cama y le ayudé.
    Tras una hora hablando, mientras él entrelazaba sus finos dedos en mi pelo el silencio ocupó toda la habitación.
-Dulces sueños-susurré buscando sus labios.
-Igualmente-dijo dándome el beso que yo le pedía.
    Poco después me quedé dormida, después de no haber dormido a penas la noche anterior no pudo haberme costado mucho. Y de nuevo en padded jail, junto a él, de pié en una esquina durante casi toda la noche, un sueño aburrido. Se inclinó hacia mí y me besó, como siempre, me encantaba que lo hiciese tan repentinamente. Se hizo demasiado largo y cuando quise apartarme se aferró a mí,  pude percivir con total claridad como sus dedos, uno por uno se colocaban entre mis costillas, mientras sus labios se cerraban en torno a los míos con rapidez. Pareció cansarse de ellos y pasó acariciando mi mandíbula hasta el cuello siguó bajando hasta llegar a la clavícula donde se detubo y recorrió de nuevo hacia arriba todo mi cuello mientras cerraba los labios.
    Quise apartarme, de veras lo quise, pero aunque no estuviese agarrándome no me habría apartado, no, ya no. Me tenía a su completa merced e hizo bien en aprovecharlo uno a uno fue desabrochando los botones de mi blusa, hasta sólo dejar dos. Yo no pude esperar tanto y arranqué los botones de su camisa de un tirón. Le rodeé la cintura con los brazos mientras que él volvía a mis costillas,
poco a poco me empujó hacia la pared, cuando llegamos a ella me dejé caer
despacio hasta quedar casi tumbada en el suelo, con él sobre mí.
El suelo...¡mierda! estaba acolchado, ya no lo recordaba, y entre beso y beso susurré ''esto no es real''

2 comentarios:

  1. Jugando a la wii, qué entretenido xDDDDD
    Ya pensaba que iba a ver escena pornosa o__o

    ResponderEliminar