Tras un rato desarrollando teorías sobre la presencia de aquel hombre tras nosotros bajamos a jugar a la wii para hacer tiempo hasta la cena. Cuando ya era hora cogimos dos manzanas y subimos a la habitación ambos sentados en el suelo nos las terminamos y volvimos a bajar a tirarlas, le había pegado la costumbre.
Después unas partidas más de wii y de nuevo a su habitación, era la noche de reyes, pero para mí no adquiría ése título, sino el de ''nuestra última noche'' ya que a la tarde siguiente llegarían mis padres. Unimos las camas, y me acurruqué junto a él. Ya con las luces apagadas quise conversar.
-Esta es mi última noche aquí.
-Habrá más.
-Mmm dudo que me dejen en una buena temporada.
-Aprovechemos pues.-Dicho esto encendió las luces, aunque yo ya tenía los ojos como platos.-¿Y ésa cara?
-¿Cuál?-dije sacudiendo la cabeza para disimular.
-Ésa de pérver.
-Vale, como siempre, he pensado mal, pero de todos modos sé que lo haces a porpósito.
-Me has pillado.-Se sonrojó.
-¿Sabes? Ése suave color que invade tus mejillas cuando la situación se pone algo incómoda es adorable.
-Pfff, no te lo voy a negar ya que me encanta cuando te sonrojas, pero el dichoso color me delata.
-A través de tu sonrisa se puede leer bastante más que en el color de tus pómulos.
-Genial, éso me dice que soy predecible.
-Mmmno, simplemente adorablemente descifrable.-Dije mientras enredaba mis manos tras su cuello. Buscó mis labios y acepté su petición, en pocos segundos ya no éramos los mismos, ni teníamos total control sobre nuestros actos, aunque no era necesario. Su respiración sobre la mia, sus brazos rodeando mi cadera, y sus labios acariciando mi cuello.Todo tan...familiar, que cuando quise darme cuenta me estaba desabrochando los botones del pijama, le agarré las manos frenándole, fundí sus labios a los míos como una despedida y dejando entre nosotros un espacio minúsculo susurré:
-Dime que eres real.
-Lo soy,-dijo con la respiración aún entrecortada-¿lo eres tú?
-No lo sé, pero no me dejes despertar...
A la mañana siguiente desperté aún abrazada a él, y tras despertarle besando su perfecta mandíbula quise preguntar si había sido otro sueño. Pero se me adelantó:
-Si quieres preguntar lo que creo, no, no lo ha sido. Pero tranquila, no llegamos muy lejos.
-Como siempre acertaste. Gracias.
-¿Po...
-Reyes.
-Ah
Me levanté y separé mi cama de la suya. Bajamos a desayunar, nos encontramos con varios paquetes sobre el sofá, supuse que todos serían para Haylice, su madre se nos acercó, cogió uno de ellos del sofá y me lo entregó.
-Siento que sea sólo esto, pero no me ha dado tiempo a más.
-Pero pero...a penas nos conocemos, no hacía falta para nada...
-Lo elegí yo-interrumpió Haylice.
Lo abrí con algo de torpeza intentando no romper el papel, mientras sentía sus miradas clavarse en mis manos, y descubrí bajo su envoltorio un cuaderno de dibujo, y un set de carboncillos y lápices de diferentes durezas.
-Me encanta-dije mientras daba dos besos a su madre, y un abrazo a él, y subía corriendo a por mi mochila.
Bajé con ella sobre un hombro y saqué de ella un pequeño paquete que entregué a Haylice, que abrió con ilusión dejando ver la carátula de un disco de Nirvana, en concreto incesticide.
-¡¡Muchas graciaas!! Llevaba mucho buscándolo...
y tras las tipicas frases de agradecimiento, y la apertura del resto de regalos, nos esperaba un roscón de reyes en la cocina.
http://www.youtube.com/watch?v=iySsm3ntfI0
uooh me gustó *o* y nuevamente dejando esa inacabada incertidumbre en sus momentos más... avivados xD
ResponderEliminar"Cuando ya era hora cogimos dos manzanas y..."
ResponderEliminarCREPÚS-CULOOOOOOOOO
Qué felicidá (?)