Ahí le encontré sentido al sueño, al odio hacia el muro que ahora era incapaz de romper, por lo que casi me arrepentí de haberla esperanzado. ''Yo era cómodamente infeliz en mi incorrespondencia'' pensé.
Pasé dos semanas dudando, sin saber qué hacer, hasta que de un plumazo... se lo cargó, destrozó mi muro, sin ni siquiera darme tiempo a reaccionar, no sé que dijo, qué contesté o qué fue, sólo sé que ya no hay rastro de mi muro, y que me pidió que recordara la fecha como el día en el que ''le eché valor'', no lo entendñi muy bien, porque yo no dije nada nuevo.
Hay cosas que nunca he entendido, por ejemplo, cómo alguien puede creer que me ama, por ello me suelo poner en lo peor. Pero al parecer ésta vez había salido bien, y en caso de que no funcionase podría poner en práctica algo que aprendí gracias a Amy:
''He aprendido a matar de hambre mis emociones,
para que no sigan llorando, gritando, creciendo...
Ahora son como marionetas en manos de mi mente.
Es triste, lo sé, pero es mi mejor opción,
y bueno, no es desagradable vivir así.
Preferiría serme sincera,
pero es algo que ya no sé hacer,
y sólo me faltan un par de caidas para aprender
no a volar, sino a aguantar los golpes.
A veces hasta yo echo de menos mis lágrimas
pero qué se le va a hacer,
si mi único motivo para vivir, ya ha muerto...
...La felicidad depende sólo de lo que elegimos,
qué estúpido entonces,
no ser felices con el mero hecho de vivir;
pero claro, el humano es ''exigente''
y basa su felicidad en cosas
tan efímeras como la vida misma,
o incluso más fugaces,
mucho más difíciles de obtener.''
(Hoy he decidido que no te amo, hoy he decidido que voy a conformarme de nuevo, hoy he decidido que no estás a mi alcance, y que no merece la pena luchar para que lo estés.)
Y llegué a la conclusión de que mis emociones, al ser decididas no eran más que un teatro... o mejor dicho, un circo.
Con ganas de llorar casi permanentes, aunque estubiera riendo a carcajadas, era como un vaso lleno hasta le colmo, a punto de desbordarse, sin saber cuánto más aguantaría; en mitad de ése mar de emociones, apareció Él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario