Al rato se conectó Aylín, pero en cuestión de minutos ya no había tema de conversación, en cuestión de semanas, la ''relación'' se había ido a pique, y estaba segura de que iba a cortar, había pasado unos días malísimos por este motivo, pero ése día fue cuando de veras estaba convencida. Al parecer el tema me preocupaba, porque pasé toda la noche sin poder dormir, ni dejar de darle vueltas a la cabeza, pero me sentó bien, y tras horas y horas pensando, decidí que pasara lo que pasase iba a seguir igual, que no iba a undirme por ello, cuando caí que seguir igual consistiría en estar hecha un asco, así que me propuse...en definitiva, ser feliz.
No creí haberle hecho mucho caso a mi propósito, pero esa mañana estaba bien, feliz, reía con sinceridad lo que me sorprendió gratamente. La sensación de bienestar se trasladó a la tarde, y al día siguiente, creí que todo se me desmonoraría en cuanto que me pusiera a pensar, sin embargo, Amy me preguntó por Aylín, y le conté parte del panorama, estubimos hablando un rato, casi ofreció su hombro, para que ''llorara en él'' y me dí cuenta de que seguía bien a pesar del hilo de la conversación. Y me mantube así, incluso a última hora, que me senté junto a Haylice, cosa que casi siempre me bajaba el ánimo, como de costumbre me pasó una hoja:
Mmmm creo que es la primera vez, en la que en tus labios se surca una sonrisa sincera desde que te conozco
Sí, es muy posible:) bueno, ya ayer estaba bien, y ya era hora de mostrar mis desordenados dientes xd
Y¿a qué se debe?
No lo sé, pero mejor así, y tú qué tal estás?
Es extraño..no sé cómo estoy, pero no muy mal al parecer, supongo que si lo estubiera me daría cuenta.
Entonces...no le des vueltas, a no ser que pretendas llegar a una conclusión.
Buen consejo;), y bueno ¿qué has hecho este fin de semana?
Y a esa pregunta, de alguien totalmente normal y despreocupado le precedió una respuesta de iguales características, y una conversación de dos folios, de ningún interés mayor al de cualquier conversación entre adolescentes, salimos de clase, como siempre, Mery, Amy y yo, la única diferencia era que a mí no se me veía como a una sombra que reza por no ser percibida. Mery se despidió, y Amy y yo nos quedamos hablando mientras esperábamos al autobús, para ella, y al coche de mi madre para mí. Durante la conversación, tuve una de ésas ocurrencias mías, que pensé callarme por miedo a su interpretación, pero que ella...''merecía'' oir:
-...además, me conoces desde hace tan sólo tres meses, y antes de conocerme estabas tan feliz.
-ya, pero ahora que te conozco no puedo ser feliz sin tí.
Acto seguido puse los ojos como platos, en señal de sorpresa ante lo ''bonito que me había quedado'' me agradeció semejante muestra de aprecio por mi parte con un abrazo, y gracias a dios llegó mi madre.
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